
En marzo el tiempo atmosférico se va haciendo más clemente y el transporte siempre pilla a mano (bus desde Moncloa o media hora en AVE). Las piezas proceden del Museo Arqueológico Nacional, o sea en algún momento estarán de vuelta y de nuevo visibles en Madrid. Pero nunca va a ser lo mismo que contemplar esta magnÃfica exposición con la impresión reciente de la ingenierÃa del Acueducto segoviano en la retina. Tenemos pues una buena excusa para darnos una vuelta al otro lado del Guadarrama.
“Rostros de Roma†nos invita a un pedagógico paseo por la estatuaria romana con un morrocotudo potencial literario. Aunque la exposición dedica algo de su atención a filósofos, simples ciudadanos o incluso personajes provincianos, el plato fuerte del itinerario lo constituyen los retratos imperiales. Estos están dispuestos por dinastÃas de modo que se puedan apreciar los cambios en el estilo y en los códigos expresivos, y se nos explica como estas variaciones estéticas se corresponden con la evolución de la ideologÃa y el culto imperiales, relacionados a su vez con los condicionantes sociales del poder en cada época. Uno de los antecedentes principales de arte es la estatuaria helenÃstica centrada en el personaje del emperador Alejandro, que nos remite a las biografÃas más o menos noveladas de Quinto Curcio Rufo, Klaus Mann o Mary Renault. El final de la Roma republicana está representado por un estupendo retrato de Marco Antonio, biografiado por Plutarco. Un poco más allá se nos presenta la tormentosa familia julioclaudia, forjadora del imperio, sobre cuyos miembros se siguen vertiendo océanos de tinta, aunque nos conformemos aquà con citar a Suetonio y a Robert Graves. Y para no cansar, dejémoslo en los antoninos Adriano, protagonista de la obra maestra de Marguerite Yourcenar, y Marco Aurelio, autor él mismo de sus propias “Meditacionesâ€.

Curiosamente las vicisitudes históricas han hecho que la ciudad no cuente con otros restos apreciables del pasado romano, aparte del grandioso Acueducto. Digamos que no importa: el eco de la antigüedad clásica ha alimentado el extraordinario románico con el que nos toparemos aquà y allá, en el rincón más insospechado. Se dirÃa incluso que esta circunstancia estimula una cabal percepción de la trascendencia de la civilización cuyos rostros acabamos de observar cara a cara.

Salimos del Torreón que alberga la muestra con la mente trufada de sensaciones: Astérix, las pelis de nuestra infancia, los monumentos romanos de otros lugares, la mismÃsima Roma, unos cuantos tÃtulos de libros, la propia romanidad de nuestros nombres y apellidos… Aún nos aguarda en la plaza, emulando a los poderosos antiguos, la efigie cÃvica de Juan Bravo, para mover el dial de nuestras inquietudes hacia los interesantes estudios históricos de autores como José Antonio Maravall o Joseph Pérez.
Exposición:
Torreón de Lozoya, Plaza de San MartÃn 5 (Segovia)
Del 28 de enero al 30 de mayo de 2010
Laborables excepto lunes de 18:00 a 21:00 h. Lunes cerrado.
Sábados y festivos de 12:00 a 14:00 y de 18:00 a 21:00 h.
Lecturas sugeridas:
Quinto Curcio Rufo: Historia de Alejandro Magno (9788424910495).
Klaus Mann: Alejandro (9788476696675).
Mary Renault: Alejandro Magno (9788435016841).
Plutarco: Vidas paralelas : Demetrio-Antonio (9788420661537).
Cayo Suetonio Tranquilo: Vidas de los césares (9788437616360)
Robert Graves: Yo, Claudio (9788420635125).
Marguerite Yourcenar: Memorias de Adriano (9788435018395).
Marco Aurelio: Meditaciones (9788489662148).
José Antonio Maravall: Las Comunidades de Castilla (9788448709013).
Joseph Pérez: La revolución de las Comunidades de Castilla (9788432302855).